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Los pueblos de Aguilar

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LOS PUEBLOS DE AGUILAR DE CAMPOO

Textos extraídos del libro “Los pueblos de Aguilar de Campoo” del autor Gonzalo Alcalde Crespo y editado por el Ayuntamiento de Aguilar de Campoo en el año 2005

Grijera:
Primitivamente fue granja y luego barrio de Aguilar de Campoo, que atendió a través de los tiempos a varios nombres: San Martín de Grijera, Gregera y Gragera.
La iglesia de Grijera, no pasó nunca de las dimensiones de una pequeña ermita, y aunque hoy se ve en desolada y lamentable ruina, estuvo dedicada a la Virgen del Rosario. Algunos investigadores de mediados del siglo XX, aseguraban que esta iglesia podía ser en origen visigodo o mozárabe. También se nos asegura, que de este lugar - que dependió eclesiásticamente de la Diócesis de Burgos como muchos otros lugares de esta zona del Campo palentino - era una buena imagen muy primitiva de Virgen sedente y que fue exhiba en una exposición burgalesa a principios del siglo XX. Esta imagen, hoy se puede admirar en el Museo de la Colegiata de San Miguel, en Aguilar de Campoo.

Valoria de Aguilar:
Su antigua - y más románica de lo que lo es ahora- iglesia parroquial de San Miguel, tan solo conserva de esa época la espadaña, pues fue muy remodelada en época gótica, por lo que hoy veremos que su única nave se cubre con bóvedas de crucería y de cañón apuntado en el presbiterio. Dentro del templo podemos admirar dos retablos de época barroca, además de dos buenas tallas de san Juan Bautista y de la Virgen y el Niño del siglo XVI. En el Becerro de las Behetrías, figura como “Valloria çerca de Agilar” y en base a la toponimia su nombre puede significar: "el lugar situado en el valle dorado (rico y productivo)". De esta riqueza, todavía quedan en el pueblo algunas hidalgas casas blasonadas.

Corvio:
Es un pequeño y acogedor lugar, próximo a Aguilar de Campoo del que dista tres kilómetros, que se localiza en la carretera que une esta villa con la de Cervera de Pisuerga. Su caserío se sitúa a una altitud de 940 metros sobre el nivel del mar, y su puebla ocupa un antiguo y vetusto solar, como lo asevera su iglesia románica del siglo XIII, y sobre todo los vestigios de una antigua ermita y necrópolis rupes¬tre alto medieval, con numerosas tumbas excavadas, que se localizan en el pago cercano de San Totís. En el siglo XII, Corvio figura documen¬talmente como “Caorbio” y en el XIII como “Caorboyo” con su iglesia de “Sancta Iulianae” dependiente del Monasterio de Santa María la Real de Aguilar.
Su iglesia parroquial de Santa Juliana se fecha en el siglo XIII, y es de los pocos edificios románicos en los que la tradicional espadaña ha sido reemplazada por torre campanario, en este caso muy armónica con el conjunto de la edificación. Su planta es de una sola nave y ábside rectan¬gular, que se cubre con bóvedas de cañón apuntadas. La portada de ingreso es gótica de cinco arquivoltas apuntadas, sustentadas por delgadas pilastrillas. En el Museo Diocesano de Palencia, puede admirarse la cruz procesional de la parroquia, que es del siglo XIII, confeccionada en cobre sobredorado y decorada con esmaltes.

Matalbaniega:
La iglesia parroquial de San Martín formó parte de un antiguo monasterio, de ahí su riqueza ornamental y su alta calidad artística. Como bien dice el profesor M.A. García Guinea, esta iglesia de Matalbaniega “es uno de los edificios románicos de Palencia más completos” y mejor conservados, sin apenas añadidos. Si cuando hablemos de la iglesia de Gama, diremos que sus canecillos son una variada "colección"; en Matalbaniega hablaremos de "compendio" de riqueza ornamental, por la variedad de los mismos, los cuales se esculturan con una de las mayores abundancias de motivos representados: geométricos, animados, humanos y vegetales, que a su vez sostienen una cornisa con ajedreza¬dos, grecas y rosetas. Así mismo resaltan en el templo los ventanales del ábside y fachadas Sur y Norte, en los que destacan sus capiteles figurados, algunos bastante deteriorados. En su interior, el ábside y presbiterio se cubre con bóveda de cañón apuntada y el arco triunfal se apoya sobre semicolumnas adosadas con capiteles dobles figurados con animales y representaciones humanas. Termina de conformar el patrimonio sacro de este templo, un par de retablos de los siglos XVI y XVII, en una de los cuales podemos admirar una buena Virgen sedente gótica del siglo XIV, y al santo titular en talla del siglo XVI. También formando parte del casco urbano de la villa, puede verse una buena torre o casa fuerte, construida en excelente cantería.
Quintanillina de Corvio:
En este lugarejo que fue agregado a Matamorisca y que hasta hace muy poco fue granja situada entre este pueblo y el de Corvio, se localizan los restos de una ermita rupestre y su necrópolis, ya expoliadas, además de los restos del despoblado, del que Navarro decía que se conservaban "las ruinas de una pequeña iglesia que se hizo con grandes y bien cortados sillares de caliza blanca".

Matamorisca:
Sobre un pequeño altozano, próximo al caserío y rodeada de mata de roble, se ubica su antigua iglesia de San Juan Bautista, emparentada estilística y constructiva¬mente con la de Corvio. Su macizo edificio, es una fábrica de transición entre el románico y el gótico, en cuyo exterior merece destacarse sus cornisas de canecillos sencillos y geométricos, y en la portada, las arquivoltas apuntadas con canecillos sencillos decorados con motivos vegetales. Una ventana - ya gótica - y la espadaña rectangular con dos ventana¬les, termina de completar el conjunto. En el interior del templo veremos dos naves separadas por pilar central, que se cubren con bóvedas de crucería estrellada, sencillas y con combados, lo mismo que en la sacristía. Dentro de ella destacan sus pinturas murales del siglo XV, donde podemos ver representadas diferentes escenas que recuerdan a la Virgen, San Julián y al Juicio Final, así como su retablo mayor neoclásico donde se entroniza el santo titular. La pila bautismal ya es románica, estando senci¬llamente decorada con dos filas de arquillos lisos.
Ya visitando el casco urbano del pueblo, también veremos las ruinas de una vieja ermita.

Quintanilla de la Berzosa:
Es lugar despoblado como consecuencia de haber sido anegado su término por las aguas del embalse de Aguilar de Campoo, y del cual solo se salvo su iglesia de San Martín, que hoy domina desde un alto los singulares paisajes del entorno. En origen fue un edificio románico, conservando de esa época la espadaña, los pies de la iglesia, algunas arquivoltas de la portada, que en su conjunto es gótica, junto a dos curiosos capiteles reutilizados como canecillos e instalados sobre el frontal de la portada, donde en uno de ellos veremos representada una curiosa sirena de doble cola, tan habituales en el románico rural segoviano. Si visitamos el templo en su interior veremos más claramente que es un edificio muy remodelado ya en época gótica, pues su capilla mayor se cubre con bóveda de crucería con terceletes, aunque el resto del templo lo hace con bóveda de cañón apuntada, cuyos arcos fajones se apoyan en medias columnas con capiteles de bolas. A la parte sur del templo y a los pies del mismo, existe una necrópolis alto medieval de tumbas antropomorfas excavadas en la roca, que nos hacen pensar que en este lugar pudo haber existido una iglesia rupestre hoy desaparecida.
Frontada:
De su caserío sumergido bajo las aguas del embalse de Aguilar (1963), solo queda en pie su antigua iglesia parroquial de San Andrés, a la cual pone fecha un epígrafe que sitúa su consagración en el año 1143. El edificio se conserva en una pequeña península que bordea las aguas del mencionado embalse, y se puede acceder a ella a través de una pista compactada de dos kilómetros de recorrido, cuya entrada señalizada se localiza a medio camino entre Quintanilla de la Berzosa y Foldada.
El conjunto templario se ubica en uno de los parajes más atractivos de estos entornos ribereños del embalse de Aguilar, a lo cual ha ayudado mucho el que tanto el edificio como sus alrededores fueran en el año 2001 rehabilitados por la Confederación Hidrográfica del Duero, por lo que hoy podemos disfrutar de un entorno acondicionado con mesas, bancos y hornillos, a los cuales prestan sombra un buen bosque de pinos muy necesitados de limpieza, así como del acogedor porche del templo, desde el que se domina una buena vista sobre la balsa del embalse y los restos del desaparecido poblado, cuya antigua traza urbana está representada en un bronce dispuesto al efecto.
Girando una vista a esta bella y recogida iglesia románica de san Andrés de Frontada, veremos que en su parte exterior sobresale la portada de doble arquivolta, el ventanal del testero, algunos canecillos figurados, así como su típica espadaña. En el interior su única nave se cubre con techumbre de madera, destacando su arco triunfal de medio punto que se apoya sobre capiteles que llevan un gran rosetón en el frente.
También en el entorno del actual templo se sabe que existió, como en otras iglesia de la zona, y con anterioridad a la construcción de la misma, una pequeña capilla rupestre a la cual acompañaba su correspondiente necrópolis alto medieval de tumbas excavadas en la roca, que posteriormente pasó a convertirse en granero o cilla, donde se almacenaban los diezmos que recogía el Monasterio de Aguilar, pues allí tenía posesiones, junto con los de Santa Fé de Toledo, Montesclaros y San Andrés del Arroyo; parece mentira que un pueblo tan pequeño como este de Frontada, diese para dar de comer a tantos. Una cilla o panera muy similar a está, también se conserva en la iglesia de Foldada.

Foldada:
Es lugar próximo a los dos Barrios de Santa María y San Pedro, así como a Quintanilla de la Berzosa. (No confundir con el despoblado de Frontada, mentado más arriba). Dista ocho kilómetros de Aguilar de Campoo y su caserío se sitúa a 980 metros de altitud. Su corriente hidrológica más importante, a parte del río Pisuerga que organiza el embalse de Aguilar, del que se encuentra separado por un pequeño promonto¬rio, lo es el arroyo Ancho que discurre próximo al lugar. El pequeño caserío del pueblo se acurruca al amparo de su iglesia parroquial del Salvador, que es un templo de estilo gótico cisterciense (s. XIV) de doble espadaña y portada de arquivoltas apuntadas, que reparte su planta en una sola nave, dividida en tres tramos que se cubren con bóveda de cañón también apuntada, cuyos arcos fajones se apean sobre curiosas columnillas gemelas colgadas y sustentadas por mensulas lisas. La capilla mayor - en cambio - se cubre con bóveda de crucería, y en ella podemos contemplar su retablo mayor barroco, donde se entroniza una buena imagen gótica del Salvador (s.XVI), a la que acompaña otra de San Juan Bautista y San Francisco. Adorna el acceso a la sacristía, una noble portada renacentista en cuyo tímpano puede verse el escudo del marquesado de Aguilar. Pegado al pórtico de ingreso a este templo, se localiza la cilla o panera que mentábamos cuando hablábamos de Frontada.

Barrio de San Pedro:
Barrio de San Pedro es un antiguo lugar, como lo testifica su iglesia parroquial de San Andrés (siglos XV y XVI), en la que se conservan algunos vestigios románicos, que probable-mente pertenecieron a la ermita de Santiago, hoy desaparecida y que mandara construir doña Sancha Alfonso, como lugar que fue dependiente de la abadía de Santa Eufemia de Cozuelos. En la mencionada ermita existían pinturas murales que relataban el hecho de la donación antes mencionado.
El acceso a esta buena iglesia parroquial gótica de Barrio de San Pedro, se realiza a través de las arcadas de un pórtico, dentro del cual se localiza la puerta de ingreso a templo conformada por arquivoltas apuntadas. Su planta se reparte en dos naves que se cubren con bóveda de crucería estrellada, dentro de las cuales podemos admirar varios retablos barrocos del XVIII adornados con buena imaginería, un guadamecí, así como dos sepulcros en arcosolio del siglo XV, donde se representan la figuras yacentes de Pedro Fernández “Vicario” y de otro Pero Fernández, que fuera Abad de Cartañeda.

Barrio de Santa María:
La aldea se ubica a 960 metros de altitud, y en el siglo XI se la mentaba como “La Serna de Santa María”, dependiendo del Monasterio de Santa María la Real de Aguilar, al cual también pertenecía el despoblado medieval de “Villafalila o Villahalila”.
La iglesia parroquial de Barrio de Santa María se dedica a la Asunción de Nuestra Señora, y está catalogada como Monumento Histórico-Artístico. En origen fue un templo románico, aunque mucho de lo hoy allí veamos, es ya fábrica del siglo XVI. La portada de acceso al templo es una bella obra renacentista, que se abre con arco de medio punto, adornado con una talla en piedra de la Virgen con el Niño de excelente factura. La planta se distribuye en dos naves, que se cubren con bóvedas de cañón, crucería y crucería entrellada. La cabecera del templo es románica, con ábside de tambor donde se abre un ventanal. Dentro del templo, podemos admirar su retablo mayor del siglo XVI con bajorrelieves de escuela palentina, el cual sorpresivamente, enmascara una serie de pinturas murales (s.XV) conservadas en el muro de su antiguo ábside románico, representando escenas de la Asunción de la Virgen, Santa Catalina, San Sebastián y otros santos. Su patrimonio sacro, se complementa con otro retablo del siglo XVIII, un Calvario rematando el ático del mayor, un Cristo gótico del siglo XIV y la talla de Santa María con el Niño – titular de la parroquia – fechable en el siglo XIV. Así mismo en la sacristía, se puede ver una excelente colección de ropajes eclesiásticos.
Ya recorriendo el acogedor casco urbano del pueblo, también podemos admirar algunos buenos ejemplos de casonas hidalgas y torres fuertes, donde en sus fachadas se labran los blasones armados de los Monroy, Villegas y Doze (s.XVII), así como la Casa de la Capellanía del mismo siglo y el portalón de la que fuera la antigua casa rectoral (s.XVIII).
Próximo al caserío de Barrio de Santa María, se sitúa la ermita románica de Santa Eulalia u Olalla, antigua parroquia de un despoblado medieval que respondía al mismo nombre, que fue declarada Monumento Artístico en 1.966. Es una de las joyas del románico palentino, pues su conjunto armonioso y reducido, conforma y define el románico montañés del norte palentino. Su portada, raro en estos edificios, se abre al Norte y en uno de los ventanales se conserva un capitel, conocido como de Adán y Eva y el árbol del Paraíso, de lo más bello y naturalista del románico palentino. Su planta se distribuye en una sola nave, que se cierra con presbiterio y ábside semicircu¬lar, los cuales están situados escalonadamente, lo que proyecta una especial perspectiva sobre el conjunto. Este ábside se cubre con bóveda de cascarón, y el resto con bóveda de medio cañón. Todavía en la cabecera del templo se aprecian restos de pinturas murales románicas (s. XIII), en las que se intuye lo que fue un coloris¬ta Pantocrátor inscrito en su clípeo, con los símbolos Tetramorfos. Así mismo en el muro sur del presbiterio se ve parte de un apostolado y escenas del cielo y del infierno, junto con algunas otras que representan a variados personajes.

Vallespinoso de Aguilar:
Dista siete kilómetros de Aguilar de Campoo, ubicándose en la parte sur de su homónimo embalse. Su caserío se ubica a una altitud de 990 metros, en uno de los más acogedores y mejor regados vallejos del territorio aguilarense. Dentro de su termino se encuentran los restos la ermita de Santa Marina y la de Santa Cecilia, que es una de las joyas más primorosas del románico norteño palentino; califica¬da en su día por R. Navarro, como: "prodigio arquitectónico". Esta ermita de Santa Cecilia, fue declara Monumen¬to Histórico Artístico en 1.951 y restaurada en 1.958. Se instala encaramada sobre una crestera caliza que domina el acogedor caserío de Vallespinoso y al valle que le da nombre. Su curiosa y reducida fabrica, hacen declarar al profesor M. García Guinea, estudioso del románico palentino, que es: "uno de los mayores aciertos del arte, el paisaje y la poesía, juntamente". Este mismo erudito la fecha a finales del siglo XII, y la describe como un edificio de una sola nave, teniendo en su cabecera un ábside semicircular. Adosado al muro sur, se ve un torreón cilíndrico que se cubre con media esfera. Una pequeña espadaña termina de realzar el conjunto. En el ábside se abren ventanales de doble derrame y arcos de medio punto, enmarcados entre columnas entregas. Canecillos ricamente esculturados decoran su cornisa. Su portada es espectacular, con un arco de ingreso de seis arqui¬voltas que descansan sobre columnas rectas, en cuyo podio se alternan boceles, escocias y molduras esculpidas con acantos, tallos, hojas y roeles. Los capiteles de estas columnas diseñan un friso, en el que visto con detenimiento se intercalan motivos vegetales con temas historiados: dragones, guerreros, centauros, arcángel, demonio, una escena del Santo Sepulcro, arpías y personajes con vestimenta monacal, etc.
Ya en el interior del templo, veremos que destaca la elegancia y sobriedad del reducido conjunto sacro. El maestro arquitecto al diseñarlo demostró una lucida originalidad, adaptando el conjunto constructivo a los desniveles del terreno, y por esa razón, el presbiterio y el ábside quedan más elevados con respecto a la nave, comunicándose ambos espacios por medio de una escalinata, como ya veíamos tambien en la ermita de Santa Eulalia en Barrio de Santa María. En el arco toral sobresalen sus bellos capiteles historiados, así como los de las arcaduras del presbi¬terio, donde se representan escenas bíblicas (Sansón y el león), guerreras y fantásticas. Ningún edificio románico provincial, ofrece mayor y mejor muestra de ornamentación románica en menor espacio y superficie constructiva.
La iglesia parroquial de Vallespinoso se localiza ya dentro del núcleo urbano del pueblo. Está dedicada a San Julián y Santa Basilisa, siendo un edifico de estilo gótico, fechable en el siglo XVI. Consta de una sola nave dividida en tres tramos. que se cubren con bóveda de crucería estrellada. Dentro den templo veremos dos retablos barrocos, entre los que destaca el mayor, donde entre relieves que nos recuerdan escenas de la vida Jesucristo, se entronizan los santos titulares. Tambien formando parte del patrimonio sacro de esta iglesia, veremos la imagen gótica de alabastro de Santa Cecilia.
En un promontorio rocoso próximo a la ermita de Santa Cecilia, todavía se pueden ver los escasos restos de lo que fue una antigua atalaya o torre fuerte medieval del siglo X, y en el pago conocido como granja de Villalaín se localiza el despoblado medieval del mismo nombre, que según parece, también tuvo una pequeña iglesia románica, hoy desaparecida.

Cozuelos de Ojeda:
Sobresale dentro del casco urbano su iglesia parroquial de la Asunción del siglo XVII, construida en excelente fábrica de cantería y adornada por mejor torre. Delante de ella, se mantienen en pie aunque sin cubierta, los restos de un antiguo y curioso "conjuradero de nublos". Dentro del templo, destaca un excelente retablo rococó con magníficos altorrelieves de la escuela de Francisco Giralte. En el centro del núcleo urbano podemos también ver la ermita de Santo Tomás, así como algunas buenas fachadas de antiguas casas solariegas, las cuales se adornan con mejores blasones.

Renedo de la Inera:
El origen de esta pedanía aneja al Municipio de Aguilar de Campoo es muy antiguo, como lo demuestra su iglesia románica de San Roque, que conserva de esa época la cabecera y la espadaña (siglo XII). El ábside es de tambor, en cuyo paño central se abre un ventanal con archivoltas apoyadas sobre una pareja de columnillas. La cornisa se sostiene sobre canecillos sencillos y geométricos. En su interior, siguen sobresaliendo el ábside y el arco triunfal apuntado, apeado sobre capiteles similares a los que decoran el ventanal exterior. A los pies del templo pueden verse todavía restos de la necrópolis medieval que existió y que nos certifica la posible presencia de una ermita rupestre, sobre la que se asentó la fabrica de la actual iglesia. Recientemente, esta necrópolis altomedieval ha sido excavada, y en ella han parecido veinte tumbas fechadas entre los siglos IX y XII de nuestra era.

Gama:
La villa, surgió a los pies del antiguo castillo castreño, actualmente en ruinas, que alberga en el interior de su recinto murado la ermita de Nuestra Señora del Castillo, en cuya fachada pueden verse los escudos de armas de la Casa de Alba. A finales del siglo XI, el rey Alfonso VI concedió a don Nuño Pérez de Lara el señorío de la villa, el castillo y su pequeño alfoz. Posteriormente paso a la Casa de la Vega (S.XV,) y en el XVI perteneció al Conde Osorno don Pedro Manrique, que mantuvo enfrentamientos con su pariente el marqués de Aguilar. Ya más posteriormente, la villa de Gama y su castillo fueron propiedad de la Casa de Alba, por eso hoy - todavía – podemos ver sus escudos de armas dentro de la ermita arriba citada.
Visitando el acogedor núcleo urbano de Gama, veremos que en el centro del mismo se localiza su antigua iglesia románica, dedicada a San Andrés. Esta iglesia parroquial es un interesantísimo edificio románico del siglo XII, según la fecha que figura en uno de los cimacios de la portada (1190), y que ya era mentada en documentos de principios del siglo XIII. En el exterior del templo, merece ser destacada su portada con arco de ingreso y cinco arquivoltas ligeramente apuntadas. Las columnas de la misma terminan en capiteles de talla esmerada, que recuerdan a los de San Andrés del Arroyo. En su ábside llamarán nuestra atención la impresionante "colección" de canecillos figurados, labrados con gran destreza artística (guerreros, clérigos, sirenas), entre los que sobresale uno conocido como “el lector”, donde en las paginas del libro que sostiene sobre las piernas figura una fecha difícil de determinar. Todo el conjunto se adorna con la típica espadaña del románico montañés que se sitúa en el hastial.
Ya situados dentro del templo, veremos que su espacio se reparte en dos naves, donde se aprecian las numerosas reformas padecidas por el edificio; destacando su arco triunfal, que se apea sobre columnas con unos bellos capiteles historiados. En uno de ellos se ve al profeta Daniel en el pozo de los leones, y en el otro, un torneo entre caballeros cubiertos con cota de maya. Varios retablos conforman su patrimonio sacro, destacando dos laterales de finales del siglo XVI, con buenas esculturas de San Roque, Niño Jesús, Virgen con el Niño, San Antonio de Pádua y San Bartolomé, a los que se une el mayor, que ya es barroco (s.XVIII), donde se entroniza el santo titular.

Puentetoma:
Dominado sobre el casco urbano del pueblo, podemos ver la pequeña iglesia gótica de Santa María, y en el extremo contrario, una ermita, comprada y rehabilitada para vivienda por un particular. Al pueblo le da nombre su antiguo puente.

Lomilla:
Su iglesia parroquial románica de San Esteban, alberga un impresionante calvario gótico (s.XIV), con figuras a tamaño natural de una gran expresi¬vidad y naturalidad. En la parte exterior del templo, merece destacarse la portada de medio punto con arquivoltas lisas. En el ábside, numerosos son los canecillos figurados y geométricos, así como un ventanal de doble derrame. En el interior, la nave se cubre con bóveda de medio cañón, con arco triunfal apoyado sobre columnas de capiteles lisos. En el pórtico de acceso al templo, se conserva un rústico y curioso empedrado, accediéndose desde este mismo espacio a la torre de la iglesia.

Olleros de Pisuerga:
El pueblo se instala en margen derecha del río Pisuerga, al amparo de las estribaciones de Monte Cildá, reducto arqueológico, que mantiene en sus entrañas gran parte de la protohistoria de esta zona (véase Mave). En la parte norte del pueblo se ubica su antigua iglesia rupestre de los Santos Justo y Pastor; uno de los mejores conjuntos de eremitismo rupestres de la Península, que comparte fama con la de Santa María de Valverde (Valderredi-ble-Cantabria). El conjunto eremítico está formado por la ermita propiamen¬te dicha - visitable en cualquier época del año - dos lauras próximas, asentándose sobre una de ellas una torre en piedra de sillería del siglo XVII aislada del conjunto, y una necrópolis de tumbas antropomorfas excavadas en los contornos de la ermita-peña. La planta de la ermita consta de dos naves con sus correspon¬dientes capillas absidales, abriéndose en la de la derecha una estrecha galería, hoy utilizada como sacristía; y en la de la izquierda, que fue la capilla principal con su primitivo altar, se ubica otra capilla - casi en total penumbra - descubierta en 1.931.
Actualmente el conjunto del edificio hipogeo se nos presenta con añadidos y ampliaciones de épocas posteriores al siglo XII. En origen, su trazado primitivo fue muy parecido al actual, excepción hecha de la sacristía y la entrada (atrio y espadaña), proyectándose y excavándose en el siglo X y ampliándose a finales del XII, de acuerdo con las tradiciones románicas. Su falsa bóveda de cañón, es apuntada con arcos fajones. Los ábsides se cubren con bóveda de cascarón. El coro esta sostenido por una pilastra única, ya que las otras tres son columnas, dos de ellas artificiales del siglo XVIII, pues las originales se deterioraron, quedando tan sólo una de las primitivas. Su decoración es muy escasa, tan sólo en el coro se ven capiteles dobles, muy toscos, pero en sí es uno de los conjuntos de mayor belleza del eremitismo español, lo que hace que se la haya calificado como la "basílica del eremitismo rupestre".
Este templo rupestre de los Santos Justo y Pastor sigue estando abierto al culto, por lo que dentro de él podemos contemplar el retablo mayor plateresco de mediados del siglo XVI, donde entre relieves con diferentes motivos sacros se entronizan las imágenes de los dos santos niños mártires alcalaínos (Santos Justo y Pastor), titulares de la iglesia y patronos del pueblo, así como una buena talla de Cristo Crucificado del siglo XVII, otra del siglo XVI con escultura del Padre Eterno, que se encaja en una hornacina del arco formero. A ello se une un ara romana recientemente aparecido en una casa del pueblo, que se fecha entre los siglos II y III de nuestra era.
Próximo a este santuario eremítico, se conserva una torre del siglo XVII, a cuyos pies se conserva una "laura" cueva también excavada y que pertenece a mismo conjunto eremítico, así como la ya mentada necrópolis alto medieval de tumbas antropomorfas.
En la parte sur del casco urbano, habilitada hoy para el culto diario, se conserva rehabilitada la ermita de Nuestra Señora del Rosario o Nuestra Señora la Real, en la que se perciben vestigios sencillos del románico rural tardío.

Mave:
Tiene su caserío situado a la margen izquierda del Pisuerga riega el mencionado cauce, recién salido del estrechamiento natural al que le fuerza el Cañón de la Horadada. Su iglesia parroquial esta advocada a San Lorenzo, tratándose de un edifico gótico del siglo XVI, que adorna su cabecera con un retablo mayor del siglo XVII, donde se entroniza el santo titular, así como un buen numero de dignas imágenes necesitadas de urgente restauración, y en su banco unos relieves de los cuatro evangelistas. En la alta Edad Media, Mave dependió del Monasterio de San Salvador de Oña, para ya en el siglo XIV ser posesión del monasterio de San Andrés del Arroyo.
Cerca de su termino (margen derecha del río Pisuerga - Cañón de la Horada¬da), accediendo desde Olleros de Pisuerga; se ubican las ruinas de la antigua “Civitas Maggaviensium” (Monte Cildá), antiguo asenta¬miento de los “maggavienses”, grupo cántabro al que se hace referencia en una tésera de hospitalidad del año 14 después de Cristo, y de donde muy probablemente proviene y pervive el actual topónimo de Mave. Este emplazamiento fortificado de estratégica situación, dominaba la principal vía de comunicación entre la Meseta y la costa cantábrica, y en él se supone que se instaló la ceca visigoda de Mave, en la cual acuñaron moneda los reyes Sisenando, Chintila y Chindasvinto. Si somos atrevidos y decidimos acceder a estas ruinas de Monte Cildá, allí veremos vestigios de sus zonas muradas (s.V) embutidas en las cuales había una excelente colección de estelas funerarias del cementerio romano de Mave, que fueron reutilizadas en ese siglo para la edificación de estas murallas. Este reducto arqueológico de Monte Cildá mantiene en sus entrañas gran parte de la protohistoria de esta zona, habiendo aportado sus excavaciones arqueológicas algunos de los materiales mas interesantes para conocer esa época histórica, y que hoy se pueden admirar en la Colección del Marques de Comillas, Museo de Prehistoria de Santander y Museo de Palencia, además de que el lugar es un excelente mirador para contemplar una buena panorámica del Cañón de la Horadada, con Las Tuerces al fondo.
Otro buen punto de observación, lo encontraremos ya en Mave, pues partiendo del mismo núcleo de población, sale un camino de acceso agrada¬ble para poder visitar sin grandes dificultades, las márgenes izquierdas del mencionado Cañón de la Horadada. En la actualidad este paraje esta declarado Bien de Interés Cultural, debido a la importante estación arqueológica que en él se localiza, pues en varias cuevas y abrigos de su entorno, existen asentamientos humanos que van desde el Paleolítico Medio y la Alta Edad Media, algunos de cuyos materiales aparecidos, hoy pueden verse expuestos en el Museo de Palencia.

Santa María de Mave:
Su pequeño caserío se ubica casi en la misma margen izquierda del río Pisuerga, sobre una fértil terraza a una altitud de 870 metros sobre el nivel del mar. Su solar, ocupa los antiguos terrenos de lo que fueran las propieda¬des y fincas del Monasterio Benedictino de Santa María la Real de Mave. Este cenobio, como otros muchos de la zona, fue declarado Monumento Histórico Artístico en el año 1.931, conservándose todavía gran parte del edificio monacal reconstruido durante los siglos XVII y XVIII, y que hoy se ha reconvertido acertadamente - por manos particulares - en acogedora Hostería. Su iglesia es una de las grandes joyas de románico monástico castellano-leones. Su planta es basilical de tres naves, con tres ábsides semicirculares y sus correspondientes presbiterios, que están cubiertos con bóveda de cascarón. Sobre el crucero, se levanta una linterna prismática, que en su interior es una cúpula semiesférica rematada octogo¬nalmente. Sobre el hastial, se instala una espadaña rectangular y su primitiva puerta de ingreso. La cornisa del templo se decora con motivos geométricos, sosteniendo un variado repertorio de canecillos decorados. Su bella portada principal, que como decíamos se instala también en el hastial del templo, queda encerrada dentro de un espacio ya edificado en el siglo XVI. Sus arquivol¬tas están decoradas con baquetones, medias cañas y dientes de sierra. Estas arquivoltas, descansan sobre capiteles muy relacionados con los de San Andrés del Arroyo. La fundación de este monasterio se realizó en la primera década del año mil, y su iglesia se terminó de construir entre los años 1.200 y 1208. A esta iglesia del que fuera priorato benedictino de Santa María de Mave, pertenece el que es conocido como el Retablo de Mave, fechable entre los siglos XIII y XIV y que hoy se puede admirar en la Capilla de San Nicolás en la Catedral de Burgos. De este retablo también formaba parte la imagen de Virgen con el Niño, que todavía se conserva en la iglesia parroquial de Mave, habiendo formado ambas piezas conjunto en la exposición de Las Edades del Hombre-Memorias y Esplendores, celebrada en Palencia en el año 1999.
El resto del edificio monacal, que como ya decíamos, hoy ha sido acondicionado como hostería, se corresponde con las reformas realizadas durante el siglo XVIII; destacando dentro de él su recogido claustro neoclásico, que hoy sirve de acceso al mencionado completo hotelero, así como una galería solana de la primera planta.
Próximo al emplazamiento del monasterio, en el pago de la Quintana, se localizaron vestigios del antiguo asentamiento romano que le dio origen (s.III-V), aportando materiales arqueológicos que hoy están depositados en el Museo de Palencia. También de este priorato de Santa María de Mave, formó parte la desaparecida granja de Valdecal, que se localizaba próxima al cercano pueblo burgales de Rebolledo de la Torre. De la que fuera su iglesia edificada a finales del siglo XI, solo han llegado hasta nuestros días tres capiteles que hoy se pueden admirar en el Museo Arqueológico Nacional (Madrid); destacando entre ellos uno figurado, donde se representa a cuatro hombres transportando una cuba o artesón.

Villacibio:
Es un pequeño lugar situado al sur del termino aguilarense, distando de la mencionada villa trece kilómetros. Próximo al casco urbano del pueblo (quinientos metros), en un pequeño montículo situado al sur y en el pago conocido como La Revilla, se ubican los restos de una antigua ermita rupestre conocida como de San Pelayo, ya mentada en la escritura que firmara doña Urraca en el año 1.155 a favor de Xbal (Cristóbal), prior del Convento de San Salvador de Oña, en las que le cedía el convento de Santa María de Mave con sus términos y aceñas, así como la Cueva de San Pelayo, que parece ser dependía del mencionado monasterio de Mave. Se trata de una pequeña ermita-cueva, de reducidas y acogedoras dimensiones, que en año 1.945 vio clausurada su entrada hasta fechas relativamente recientes en la que se mejoro y protegió su acceso con una reja. Su reducida planta esta compuesta por una pequeña capilla, orientada de Este a Oeste. En ella se aprecia una clara separación entre el presbiterio y la nave, intuyéndose lo que pudo se el apoyo para un iconostasio, que posiblemente era de madera y que se apoyaba sobre los machones que todavía se intuyen. El ábside queda separado del presbiterio por una arcadura doble, que a su vez parte de un pilar central prismático del que salen dos arcos. Uno de ellos es de medio punto y el otro recuerda las formas de un arco de herradura muy primitivo. Al fondo del diminuto ábside se ven también excavadas dos hornacinas a modo de credencias. En su entorno no se ha localizado necrópolis y sí en cambio algunas lauras o habitáculos rupestres.
La iglesia parroquial de Villacibio esta advocada a San Miguel, y en gran parte es del siglo XVI con reformas de época barroca. Domina desde un alto el caserío del pueblo y su planta se articula en una sola nave, que se cubre con bóveda de crucería estrellada. Dos retablos de los siglos XVI y XVIII conforman su patrimonio artístico, destacando el mayor adornado con relieves, pintura sobre tabla y la imagen de San Miguel Arcángel patrón del lugar, así como un buen artesonado mudéjar de madera, que cubre el techo de la sacristía.

Valdegama:
Valdegama dispone su núcleo urbano al amparo de su vieja iglesia románica de Santa María, hoy un poco apartada del mismo, que es un típico ejemplar del románico rural de la zona. Su planta es de una sola nave, destacando en ella su ábside construido en sillería bicolor, con dos columnas adosadas al mismo que sostienen la cornisa y enmarcan una imposta ajedreza¬da y un soberbio ventanal. A los pies de la fábrica se ubica una espadaña exenta, y en su interior el arco triunfal es algo apuntado. Este arco, esta soportado por dos columnas en las que sus capiteles representen grandes hojas de madroños. La cabecera del templo se cubre con bóveda de cañón apuntada, mientras que el resto del edificio lo hace con bóveda de crucería estrellada, ya de época gótica. Varios retablos de los siglos XVII y XVIII pueden verse dentro del templo, a los que acompaña una digna imaginería, entre la que sobresalen algunos buenos relieves con escenas del Nacimiento de la Virgen y el Calvario, así como una buen imagen de la Virgen con el Niño del siglo XVI, y un San Roque de la misma época.

Pozancos:
Pese a que fue lugar apartado, en la bula lateranense del Papa Inocencio III (año 1.224), se le mienta como el asentamiento del Monasterio de San Martín de Pozancos, de cuyo recuerdo queda su primorosa iglesia del Salvador (s.XII) (Monumento Histórico-Artístico) en el mejor estilo románico, y que actualmente ha sido rehabilitada. Su edificio es una de las joyas del románico menos conocidas del entorno aguilarense. Se la fecha entre los siglos XII y XIII y se cree que en ella intervinieron los mejores maestros canteros del románico montañés. Destacan en ella, su portada de cuatro arquivoltas con sus correspondientes capiteles historiados, dignos de ser vistos con deteni¬miento; así mismo y siempre siguiendo en el exterior del edificio, la relación de canecillos figurados que sostienen una cornisa sogueada. Su ábside destaca sobre todo el conjunto, articulándose en tres paños, que se separan mediante dos columnas con poderosas basas y bellos capiteles historiados (torneo entre caballeros y Daniel en el pozo de los leones), el conjunto se ve ampliado por dos bellos ventanales entre los que sobresale el situado al mediodía, donde en su tímpano podemos ver una escena de lucha a pie entre dos guerreros armados de escudos, lanza y espada. La pila bautismal es románica, decorada con un relieve que representa la lucha de un león contra un dragón. Completa su patrimonio sacro un buen conjunto de Santa Ana, un Calvario burgalés del s. XVI y dos retablos platerescos.

Camesa:
En el año 1.473, el Papa Sixto IV dictaba un Breve, por el cual se encomendaba al obispo de Burgos don Luis Acuña, para que instituyera convento "en el lugar de Santa María de Camesa, con iglesia, campanario, claustro, huerta...." a petición de doña Catalina Enríquez. En 1.480, a petición del Marques de Aguilar don García, el mismo Papa, Sixto IV, firma la Bula que autoriza el traslado del Monasterio de Santa María de Camesa, antes mencionado, a la villa de Aguilar, al convento que ocuparon los frailes franciscanos y que fundara don Juan Manrique, Conde Castañeda. Ya que el de Camesa es "lugar desierto y húmedo con daños para la salud, edificios y vida de la comunidad...".Así surgía el actual lugar de Camesa de Valdivia, donde hoy se ubica la estación de RENFE de Aguilar de Campoo.

Cabria:
Su lugar probablemente fue ocupado ya en época romana, figurando en documentos medievales como “Civitas Cabria, Cambria o Camárica”.Su iglesia parroquial se dedica a San Andrés, siendo en origen un edificio románico del siglo XIII, con importantes reformas y ampliaciones de época gótica. Su planta se reparte en dos naves separadas por arcos apuntados, que se cubren con bóvedas de crucería estrellada y de aristas. La cabecera del templo con su arco triunfal adornado con dos bellos capiteles historiados (torneo entre caballeros y aves dando de comer a sus crías) es el mejor vestigio de época románica que queda, junto con la antigua portada de ingreso, hoy protegida por un porche cerrado y conformada por una serie de arquivoltas apuntadas de baquetón y escocia, que a su vez se apoyan sobre capiteles decorados con una variada temática: el árbol del Paraíso con Adán, Eva y la serpiente, grifos, dragones, etc… A todo esto hemos de unir su gran pila bautismal románica gallonada, y una excelente talla gótica de la Virgen con el Niño del siglo XVI. Muy próxima a esta iglesia parroquial, también podemos admirar la casa-torre conocida como de los Velarde, en cuya fachada destaca su respetable y bien labrado blasón.

Canduela:
En Canduela se conservan dos ermitas dedicadas a San Pedro y Santa María, y una iglesia parroquial que lo está a San Adrián. Este templo es una excelente y proporcionada fábrica de cantería gótica, adornada por una imponente torre campanario de tres cuerpos que se sitúa a sus pies. Su planta se articula en una sola nave que se cubre con bóveda de crucería, y que en capilla mayor lo hace con bóveda estrellada, todo ello obra del siglo XVI. Lo mismo ocurre con su sacristía y con las tres capillas del lado del Evangelio.
Próxima a la casona solariega conocida como de "las Postas" y formando parte de los cimientos de un antiguo edificio, se localizan los vestigios de lo que pudo ser una ermita rupestre hoy desaparecida, y de cuyo recuerdo a sus pies queda una tumba antropomorfa excavada. Así mismo, a los pies y cabecera de la iglesia parroquial ya descrita, que se asienta sobre un levantamiento de piedra arenisca, se ve una buena necrópolis alto medieval de tumbas antropomorfas excavadas, que probablemente pertenecieron a otra ermita rupestre, también hoy desaparecida, y sobre la cual se edifico la actual iglesia parroquial del siglo XVI.
Los vestigios románicos de Canduela se ubican en la ermita de San Pedro, próxima al pueblo, entre este y el antiguo trazado de la carretera nacional 611 (Palencia-Santander). El edificio, recientemente restaurado, es una recogida construcción de una sola nave del siglo XIII, con ábside rectangular y espadaña en el hastial. La portada está conformada por un sencillo de arco apuntado, y el interior del templo veremos que se cubre con bóveda de cañón apuntada en la capilla, y en el resto con techumbre de madera.
Dentro del casco urbano de Canduela se ven excelentes ejemplos de casonas blasonadas y torres nobles, entre las que destacan la conocida como "la Torrona". Imponente ejemplo de casa fuerte barroca, a la que acompaña una ermita-oratorio anejo; y a la que hemos de unir la ya mencionada "Casa de las Postas" y otras de rotundos arcos dovelados adornados con blasones y escudos. También en uno de los barrios puede verse un buen ejemplos de fuente-picota de cuya arca mana agua sulfurosa, con su característico olor a “huevos podridos”, pues lleva disuelto en sus aguas gas sulfídrico, lo que las aporta sus beneficiosas y reconocidas cualidades digestivas.

Villanueva de Henares:

La antigua puebla de Villanueva de Henares se situada a 997 metros de altitud, sobre una loma, dominando los puertos que comunican los valles del Campoo cántabro y castellano. Próximo a la antigua carretera nacional, y dentro de un prado de labor se puede ver un monumento megalítico (menhir), conocido como la "piedra de Sansón", relacionado con los conjuntos megalíticos de Valdeolea.
Recorriendo el bien estructurado caserío de la villa, veremos representado en él la importancia histórica que tuvo el lugar, pues se conservan excelentemente rehabilitadas un buen repertorio de casas hidalgas blasonadas (de Los Mayorazgos), torres fuertes (de La Capellanía) y un soberbio palacio barroco (s.XVII) de noble y monolítico patio porticado, denominado "La Casona".
Su iglesia parroquial es un edificio del siglo XVI que está dedicado a San Martín, a cuyos pies y al remanso de su torre se localiza uno de los mejores miradores sobre estos altos valles del Campoo palentino, pues en su época debió de tener un pequeño atrio, hoy ya desaparecido, pero del que todavía pueden verse sus cimientos. Esta torre - de tres cuerpos - y gran parte de la fábrica de la iglesia fue volada e incendiada en la guerra “incivil” de 1936, siendo rehecha en 1945. El templo - como otros muchos de esta zona - esta edificado en excelente piedra de cantería, con proporciones armoniosas, sobre cuyos aleros pueden verse algunas sencillas gárgolas con representaciones faunísticas fantásticas, raras de ver en estas iglesias del gótico rural palentino. Su planta se estructura en una sola nave que se divide en dos tramos, que a su vez se cubren con bóvedas de crucería sencilla y estrellada con combados. Se accede al templo por una sencilla puerta con arco de medio punto, remontada con una hornacina avenerada.

Navas de Sobremonte

Figura como lugar despoblado perteneciente al término municipal de Aguilar de Campoo, hoy en él reside una familia que se instaló hace unos años en el lugar y que allí tiene una granjería. Dista dos kilómetros de Villanueva de Henares, pudiéndose acceder al mismo a través de un camino compactado que en algunos puntos no está en muy buen estado, pero que recorre unos parajes de gran belleza. De la que fuera su pequeña puebla, tan solo quedan amontonados restos de piedra, así como las lamentables ruinas de la que debió de ser una acogedora y reducida iglesia parroquial de origen románico, que se adornaba con una pequeña espada, que hoy se mantiene “mocha” y haciendo equilibrios, sobre sus maltratados muros casi cubiertos por la vegetación. En ellos puede intuirse la que fue su sencilla portada de ingreso románica, de la que se ve - bien claro - que alguien intentó llevarse sus dovelas, pues algunas de ellas aparecen semienterradas a sus pies. Otro tanto ocurre con la necrópolis alto medieval de tumbas excavadas en la roca, que se ven a su alrededor, algunas de las cuales han sido ya dañadas y casi tapadas por los escombros. Consolidar, que no restaurar, estas ruinas costaría poco; con lo que conseguiríamos mantener el recuerdo de que por este acogedor y aislado paraje, en algún momento de la historia, discurrió la vida.
Esta aldea, junto con la de San Cristóbal del Monte (de Sobremonte), hoy perteneciente a Valderredible (Cantabria), era el lugar solariego de “los Bravo de Sobremonte”, cuya casa fuerte todavía puede verse en San Cristóbal, y donde se asegura que nació el famoso medico de Felipe IV, Gaspar Bravo de Sobremonte (1603-1683), autor de algunos de los más importantes tratados de medicina de la época; aunque otros biógrafos aseguran que nació en Aguilar de Campoo.

Quintanas de Hormiguera:
Su pequeño caserío se sitúa a 940 metros de altitud y su término hace ya frontera con la Comunidad Autonómica de Cantabria, rodeado por su parte Este de frondas boscosas que lo encierran, y aportan una gran belleza a su paisaje natural.
La iglesia parroquial de Quintanas de Hormiguera se dedica a Santa Eugenia, que es un macizo edificio construido en buena piedra de sillería, a cuyos pies se instala una rotunda torre campanario de dos cuerpos, conservando algunos vestigios románicos en su cabecera, aunque gran parte de su fábrica ya es una ampliación de época gótica. Su planta es de dos naves, con arco triunfal y capilla mayor cubierta con bóveda de crucería. Dentro de su patrimonio sacro destacar la imagen de la santa titular, que es una buena talla del siglo XVI.

Menaza:
Su actual iglesia parroquial está dedicada a San Antonio Padua, y se trata de un edificio renacentista del siglo XVI, en el cual según Navarro (Catalogo Monumental 1.932), existía "un altar mayor, joya insigne del plateresco", que en otra parte de su trabajo califica como "el mejor de la provincia y de Castilla", pasando a describirle y haciendo hincapié en un calvario excelentemente esculpido y compuesto. La planta de este templo parroquial de Menaza se distribuye en una sola nave, cuyos tres tramos se cubren con bóvedas de arista. Dentro de él destaca la imagen del santo titular del siglo XVII y su pila bautismal gallonada.

Nestar:
Su antigua puebla conserva algunas buenas casonas adornadas con blasones y escudos de hidalguía. Su iglesia parroquial esta dedicada a San Martín de Tours, y principalmente es un edificio del siglo XVIII construido en excelente piedra de cantería, que se adorna con una buena torre de dos cuerpos situada a los pies del templo. Su planta es de una sola nave que se cubre con bóveda de crucería estrellada, teniendo el coro situado a los pies. Dentro del templo se puede admirar su retablo mayor barroco, en el cual se entroniza el santo titular, junto a otro más pequeño del siglo XVI, que se localiza en el lado de la Epístola.
Nestar surgió como pueblo caminero, pegado a un antiguo puente de origen romano (Puente Perdiz) del que se conser¬van sus cinco ojos y treinta dos metros de su antigua fabrica, que traspone el cauce del río Rubagón, y por el que discurría una vía romana que comunicaba Herrera de Pisuerga (Pisóraca) con Santander (Postus Blendium). Hasta hace pocos años todavía se podían ver en la margen izquierda de este río y casi pegadas a este puente, las ruinas de una ermita advocada a la Virgen del Sol o de la Guía (que hoy solo se intuyen) que muy probablemente se asentase sobre las ruinas de lo que fue un pequeño templo romano, muy habituales en otras construcciones publicas de esa época.

Cordovilla de Aguilar:

Cordovilla es lugar antiguo, como lo demuestra su vieja iglesia románica de Santa María, que se documenta ya en el siglo XII, como “Sancte Marie de Cordovella”. En el Becerro de las Behetrías Castilla (s.XIV) figura como “Corduiella”, y por su toponimia puede significar "la pequeña Córdoba de Aguilar", lo que refuerza la tesis, de que posiblemente el lugar fue repoblado en el siglo X con gentes de origen mozárabe, que salieron huyendo de Andalucía, al ser perseguidas y expulsadas estas comunidades cristianas hasta entonces residentes en zona musulmana. También en esta época alto medieval se mienta junto a Cordovilla una pequeña aldea y su antigua iglesia de Santa Eugenia, (hoy desaparecida), que posiblemente se asentaba en el hoy despoblado de Santovenia, que fueron señorío de Rodrigo Díaz de Vivar, que a su vez las había recibido del rey Alfonso VI, y que posteriormente las donó al abad Lecenio, de Aguilar de Campoo. En un documento de 1.590, se dice que en el mencionado lugar de “Santivenia”, se ven los restos de una ermita, bajo la cual manan muchas fuentes a cuyas aguas se les atribuye la propiedad de curar la lepra.
La pequeña iglesia parroquial de Cordovilla ha sido recientemente rehabilitada y se localiza en el centro del pueblo. Tiene una sola nave, adornada con una sencilla espadaña. De su primitiva época románica conserva su sencilla cabecera ábsidal, y el igual de sencillo arco triunfal. Dentro de ella podemos contemplar su retablo barroco salomónico, en el centro del cual, se entroniza una Inmaculada del siglo XVIII.

Villavega de Aguilar:
Su iglesia parroquial de San Juan Bautista conserva todavía gran parte de su originaria fábrica románica (s.XII). Destaca en ella su ábside semicir¬cular, al que enmarcan un par de columnas gemelas situadas a media altura, que a su vez sostienen capiteles historiados, en uno de los cuales puede verse esculpida la cacería de un oso. De este capitel surge otra columna sencilla, que llega hasta la cornisa, sostenida por canecillos toscos con figuras humanas y de animales. La portada del templo es apuntada, estando decorada con cuatro arquivoltas y otras tantas columnas con capiteles que en bajorrelieve se adornan con motivos vegetales. En el interior hacer mención de los capiteles del arco triunfal, en uno de los cuales puede verse un torneo entre caballeros y animales fantásticos enfrentados. Su patrimonio artístico lo conforma un buen retablo renacentista del siglo XVI y una imagen de San Juan Bautista de la misma época. A ello hemos de unir su buena pila bautismal románica decorada con cuadripétalas inscritas en círculos.
En una de las entradas del pueblo y formando parte del cementerio, se localiza la ermita de la Virgen del Amparo, que también en origen fue un sencillo edificio románico, aunque de esa época conserva pocos vestigios.


_____________________________© Gonzalo Alcalde Crespo. Mayo2009
Última actualización el Martes, 20 de Octubre de 2009 12:42  

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